Un árbol… ¿Por dónde empezamos hablar de él? Brota desde lo oscuro buscando la luz, pero simultáneamente sigue bajando en las oscuridades de la tierra buscando nutrientes. Funda sus bases para no caerse al primer viento, da frutos para enriquecer nuestros apetitos y colorear el paisaje.
Dios en la biblia dice: “El árbol, aunque lo corten, aún tiene la esperanza de volver a retoñar, de que no falten sus renuevos. Aunque la tierra envejezca su raíz y muera su tronco en el polvo, al percibir agua reverdecerá y hará copa como una planta nueva”.
Como dice Platón, nosotros vemos los árboles, pero nuestra razón no completa la definición verdadera tal y como el filósofo lo afirma.
¿Qué aportamos nosotros a la naturaleza?...VIDA… pero si una secuoya de california tiene 3000 años, un pino de Colorado hasta 3500, …nosotros vivimos máximo 100 y poco más y encima vivimos destruyéndolo todo.
Los árboles no son mudos, se comunican entre ellos, poniéndose en guardia para acrecentar substancias incomestibles de sus hojas para que los animales herbívoros no les destruyan.
Se han inventado unos sistemas de agarre de sus semillas, para que el pelo o la lana o el viento trasladen sus semillas, que son sus hijos.
Nuestra mente construye la realidad, ordenando en el cerebro los reflejos de luz, dando lugar a la imagen que la asociamos con la palabra ‘’árbol’’ así como Kant lo menciona.
Pero los límites de nuestros conocimientos son los límites de nuestra experiencia, las leyes de la naturaleza las elaboramos tal y como nuestros sentidos nos permiten (Kant). Así el biólogo establece sus definiciones científicas y el poeta deja fluir sus versos.
Queremos hablar con los extraterrestres, ¡pero si no sabemos hablar ni con un árbol!, si es que desde que nacemos, estamos en cunas, después en camas, guarderías, escuelas, institutos, empresas (fabricas, talleres, oficinas…) hasta que ya no somos aptos ni para movernos y nos jubilamos y permanecemos toda la vida encerrados en una burbuja que nos aparta de la naturaleza que es la que nos guía para ir hacia la belleza interior y conocer la magia. ¿Sabías que abrazando un árbol intercambias energías, y te hará sentir mejor?
Somos tan pequeños y tontos que no conocemos ni siquiera un árbol y para rematar, sabemos que vamos a morir y no hacemos nada para cambiarlo.
Este espacio ha sido creado para compartir reflexiones filosóficas y poéticas entre los alumnos del IES Guadiana de Ayamonte y el IES Fuentepiña de Huelva. Se trata de un proyecto didáctico conjunto elaborado por los Departamentos de Filosofía de ambos Centros, y dirigido por los profesores Patricio Domínguez y Venancio Domínguez.
"¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista." Henry F. Amiel
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