La primera vez que escuché esa pregunta me pareció simple, es decir, pensé: “¿qué va a ser un árbol? ¡pués un árbol!...” ahora me doy cuenta de que no es tan sencillo y que mi respuesta, obviamente, carece de sentido.
Platón encontraría la definición metafísica, universal y eterna de árbol, y cada tipo sería considerado un caso particular, físico y temporal; así, un manzano y un almendro están englobados dentro de árbol pero a su vez son casos individuales, con vida propia.
Sin embargo, yo me pregunto el por qué de esta cuestión, ¿por qué los seres humanos sentimos la necesidad de ir más allá? ¿por qué siempre queremos saber más de lo que está a nuestro alcance? Y, quizás lo más importante, ¿por qué nos creemos con el derecho de saber cómo son las cosas en realidad? Tal y como diría Kant, nosotros vemos las hojas verdes debido a nuestros ojos, mientras que un gato las verá diferentes; percibimos las cosas según nuestro sistema sensorial (las cosas en nosotros), pero no sabemos como son en realidad (las cosas en sí) o quizás si lo sabemos pero no nos damos cuenta.
Pienso que un árbol no son todas las definiciones y conceptos que podamos explicar sobre éste, tampoco es un conjunto de características y comportamientos biológicos comprobados en un laboratorio, un árbol es mucho más que eso.
Sus raíces buscan un asidero profundo en la tierra que lo mantenga firme, aquella tierra de la que nació y a la que permanecerá unido para siempre como si de una especie de cordón umbilical se tratase y una vez que muera, si algún humano hace caer su tronco cortándolo abruptamente, el árbol seguirá unido a su madre tierra, continuará siempre presente, ya que sus raíces permanecerán bajo la arena, aferradas a la vida.
Al podarlo, el árbol siente dolor al igual que nosotros cuando nos cortan nuestros sueños y esperanzas, sin embargo, la primavera siguiente las ramas del árbol serán frondosas y verdes y las flores renacerán con crecida vitalidad de la misma manera que tras superar un problema las personas nos hacemos más fuertes, florecemos poco a poco, día a día, golpe tras golpe.
¿Es pués un árbol, un ser tan distinto a nosotros como lo consideramos o un hermano más dentro de la gran familia que formamos el planeta Tierra?
Puede ser que cuando se siembran árboles en lugares no autóctonos se sientan extraños y por eso requieran un trato especial por parte de los botánicos, y cuando son pequeños, los arbolitos necesitan el riego y un palo al que apoyarse para que su tronco crezca recto, al igual que un niño necesita apoyarse en sus padres, va creciendo y florece (adolescencia), para finalmente dar frutos (edad adulta).
De pequeña, en la finca de mi casa de campo había un árbol paraíso que tenía unas ramas larguísimas y jugara a lo que jugara el árbol era mi casa. Yo se lo describía a mis primas como un enorme castillo blanco de tejados azules y me encantaba. Hoy comprendo que inconscientemente, consideraba al árbol mi casa debido a mi pasado arbóreo, cuando mis antepasados pre-humanos vivían en ellos y estaban a salvo de todos los peligros… todavía hoy cuando lo miro me veo sentada en aquella rama que era “mía”, cuando con cinco años consideras la vida tu paraíso. Poco a poco crecí y dejé de jugar en el árbol a las princesas, hoy me siento en el lugar de siempre y miro hacia ningun lugar en particular, intentando recordar detalles de mi vida que inevitablemente he olvidado, flores que caen al suelo cada primavera y ramas que soportan los cambios de dirección del caprichoso viento.
Seguramente, si hace algún tiempo alguien me hubiera preguntado qué es un árbol, como mucho hubiera dado la definición científica de éste, pués desde el colegio nos han enseñado las características de hojas perennes y caducas, los tipos de bosques y la climatología en la que habitan, pero hasta dar clases de filosofía nadie me había planteado la posibilidad de que no todo tiene que ser tal y como nosotros lo vemos a diario y de que nuestra vida sigue en relación directa con la naturaleza, así como cientos de preguntas que quizás, debido al ajetreo diario y las incontables asignaturas en las que nunca te piden tu opinión o sentimientos, no me paraba mucho a reflexionar.
En este momento, es a mí a la que también me gustaría cuestionar algo… ¿tiene nuestra mente la capacidad necesaria para comprender en realidad qué es un árbol? ¿de verdad algún día alcanzaremos la sabiduría completa que la ciencia persigue y el por qué de nuestra existencia en la que no tenemos nada preestablecido? ¿por qué tenemos que ser nosotros los únicos dotados de inteligencia?… ¿y si todo lo que nos rodea tiene una inteligencia, poder o sentido que nos supera un millón de veces pero los humanos estamos diseñados especialmente para jamás captarlo y así vivir toda nuestra vida creyendo que estamos cerca de la cima cuando puede ser que sigamos estando en la más profunda de las caverna?
Este espacio ha sido creado para compartir reflexiones filosóficas y poéticas entre los alumnos del IES Guadiana de Ayamonte y el IES Fuentepiña de Huelva. Se trata de un proyecto didáctico conjunto elaborado por los Departamentos de Filosofía de ambos Centros, y dirigido por los profesores Patricio Domínguez y Venancio Domínguez.
"¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista." Henry F. Amiel
Esta bastante bien,,un poco extenso quizá.Pero me encanta los finales con las tipicas preguntas retoricas, que te dejan sin aliento jeje
ResponderEliminar