"¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista." Henry F. Amiel

Elena Gómez de Mora

                                                                                                 (REDACCIÓN SELECCIONADA)

¡Para! Detente y escucha.
Se está bien aquí ¡eh?, se oyen pajarillos, es agradable, una suave brisa… nada de calor, el sol parece haberse escondido.
Mira hacia arriba…
¿Te has asustado?
Tranquilo… ese gigante que está encima tuya, con sus largas manos y con ese robusto cuerpo, no es más que un árbol.
¿No te habías fijado antes?
Pues él sí, él te "ve", bueno él te ve a tí y a todos aquellos que pasan y no se detienen ni un segundo en admirar su magnitud y su belleza asombrosa. Pero está hechizado. Si, no puede contar nada de lo que ve, un eterno silencio podríamos llamarle…
Es el mismo que hace cinco meses, y siete, y ocho, y nueve, y tres años… bueno, quizás haya crecido un poco, pero te puedo asegurar que él es el mismo. Seguramente tenga incluso más años que tú.
Y como se conserva… ¿no te parece asombroso?
Ten en cuenta que todo empieza por una pequeña semilla. Y se termina convirtiendo en esta increíble bestia que dobla, o incluso puede llegar a triplicar tu altura.
Escucha las palabras que dijo una vez Friedrich Wilhelm Nietzsche: “todo el que disfruta cree que lo que importa es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan”.
Pero aunque no ande está vivo, y aunque no hable está vivo, y aunque no mire ni huya está vivo.
Qué compleja vida ¿no?
Y eso que dicen... que nuestra vida es como un árbol, primero salimos de una pequeña semilla y comenzamos a crecer poco a poco, lentamente… creamos nuestras raíces bajo tierra, bajo el calor de una familia que nos apoya, y cuando ya nos vemos fuertes comenzamos a salir, comenzamos a vivir por nosotros mismos, el exterior.
Y ya, cuando hemos alcanzado un periodo, entonces, echamos los frutos…
Curiosa comparación ¿no lo crees?
Seguro que no pensabas que te parecías tanto a ese árbol que está frente a ti.

3 comentarios:

  1. Esta bien,pero he echado en falta un poco de reflexión filosófica.Por lo demás muy bien!

    ResponderEliminar
  2. Es cordial la expresión, oral, porque te sitúa en ese presente, ante un ser inmediato y vivo. Como si presentara un ser familiar y cotidiano como misterioso, y al mismo tiempo ese misterio se fuera deshojando hasta convertirse en alguien muy parecido a nosotros; un hombre-árbol, un árbol-hombre, como si la vida del árbol y la nuestra fuesen ramas de otro gran Árbol mucho más antiguo y primordial.

    ResponderEliminar
  3. Que arte teneis escribiendo, hasta las criticas suenan se ven filosóficas

    ResponderEliminar