"¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista." Henry F. Amiel

Gabriel Veiga

Cuando observo un árbol me evoco al pasado ancestral de mi especie, donde el árbol para mí no era un ser vivo vegetal que servía para adornar carreteras , parques y calles , sino , mi casa donde pasaba casi todo el tiempo de mi vida acomodado en sus ramas , mientras comía las hormigas que subían por su tronco y me alimentaba de sus frutos , el árbol no es para mí un simple ser vivo como cualquier otro . Ya que el árbol fue el hogar en el que dormía cada día y es el hogar de muchos hoy día, el me alimentaba con los insectos que allí también tenían su morada, y me sigue alimentando hoy con sus frutos, el también me hacía posible vivir gracias al oxígeno que liberaba cada día, y que sigue liberando hoy para todos los seres vivos.

El árbol es un ser que sin el no existiría la vida , por la tanto puedo decir que el árbol para mi es el ser vivo más importante de todo el planeta y el más misterioso , él fue el primer ser vivo que surgió de las entrañas de la tierra, y se estiro alto y fuerte para captar la energía solar y sobrevivir como todo ser vivo, pero el parece que nació con su labor ya escrita , la misión de repartir la vida que el mismo tenía por todo el planeta , convirtiéndose así en el ser menos vanidoso que pueda existir sobre la faz del planeta tierra , expulsando oxígeno , frutos , dándonos una morada y la vida. Repartiendo todo a cambio de nada, sin importarle lo más mínimo, dándonos así a todo ser la misma posibilidad que él tuvo para vivir. 

Para mí el árbol y la vida están unidos por un gran lazo inseparable ya que no puede existir el uno sin el otro. Por lo tanto un árbol bajo mi punto de vista es el ser al que mas hay que respetar. El es el responsable de que conozcamos lo que es el vivir. Él fue uno de los creadores de este mundo tan increíblemente enigmático y sorprendente que tenemos. Entonces cuando miréis un árbol no lo miréis bajo unos ojos analfabetos como si de un simple adorno se tratara, no lo miréis bajo los ojos de la ciencia viendo en el solo un vegetal inanimado que tiene ciertas características determinadas. Mirarlo como un hijo mira a una madre, pues todos y cada uno de nosotros dependemos de él.

Ana Díaz

La primera vez que escuché esa pregunta me pareció simple, es decir, pensé: “¿qué va a ser un árbol? ¡pués un árbol!...” ahora me doy cuenta de que no es tan sencillo y que mi respuesta, obviamente, carece de sentido.

Platón encontraría la definición metafísica, universal y eterna de árbol, y cada tipo sería considerado un caso particular, físico y temporal; así, un manzano y un almendro están englobados dentro de árbol pero a su vez son casos individuales, con vida propia.

Sin embargo, yo me pregunto el por qué de esta cuestión, ¿por qué los seres humanos sentimos la necesidad de ir más allá? ¿por qué siempre queremos saber más de lo que está a nuestro alcance? Y, quizás lo más importante, ¿por qué nos creemos con el derecho de saber cómo son las cosas en realidad? Tal y como diría Kant, nosotros vemos las hojas verdes debido a nuestros ojos, mientras que un gato las verá diferentes; percibimos las cosas según nuestro sistema sensorial (las cosas en nosotros), pero no sabemos como son en realidad (las cosas en sí) o quizás si lo sabemos pero no nos damos cuenta.

Pienso que un árbol no son todas las definiciones y conceptos que podamos explicar sobre éste, tampoco es un conjunto de características y comportamientos biológicos comprobados en un laboratorio, un árbol es mucho más que eso.

Sus raíces buscan un asidero profundo en la tierra que lo mantenga firme, aquella tierra de la que nació y a la que permanecerá unido para siempre como si de una especie de cordón umbilical se tratase y una vez que muera, si algún humano hace caer su tronco cortándolo abruptamente, el árbol seguirá unido a su madre tierra, continuará siempre presente, ya que sus raíces permanecerán bajo la arena, aferradas a la vida.

Al podarlo, el árbol siente dolor al igual que nosotros cuando nos cortan nuestros sueños y esperanzas, sin embargo, la primavera siguiente las ramas del árbol serán frondosas y verdes y las flores renacerán con crecida vitalidad de la misma manera que tras superar un problema las personas nos hacemos más fuertes, florecemos poco a poco, día a día, golpe tras golpe.

¿Es pués un árbol, un ser tan distinto a nosotros como lo consideramos o un hermano más dentro de la gran familia que formamos el planeta Tierra?

Puede ser que cuando se siembran árboles en lugares no autóctonos se sientan extraños y por eso requieran un trato especial por parte de los botánicos, y cuando son pequeños, los arbolitos necesitan el riego y un palo al que apoyarse para que su tronco crezca recto, al igual que un niño necesita apoyarse en sus padres, va creciendo y florece (adolescencia), para finalmente dar frutos (edad adulta).

De pequeña, en la finca de mi casa de campo había un árbol paraíso que tenía unas ramas larguísimas y jugara a lo que jugara el árbol era mi casa. Yo se lo describía a mis primas como un enorme castillo blanco de tejados azules y me encantaba. Hoy comprendo que inconscientemente, consideraba al árbol mi casa debido a mi pasado arbóreo, cuando mis antepasados pre-humanos vivían en ellos y estaban a salvo de todos los peligros… todavía hoy cuando lo miro me veo sentada en aquella rama que era “mía”, cuando con cinco años consideras la vida tu paraíso. Poco a poco crecí y dejé de jugar en el árbol a las princesas, hoy me siento en el lugar de siempre y miro hacia ningun lugar en particular, intentando recordar detalles de mi vida que inevitablemente he olvidado, flores que caen al suelo cada primavera y ramas que soportan los cambios de dirección del caprichoso viento.

Seguramente, si hace algún tiempo alguien me hubiera preguntado qué es un árbol, como mucho hubiera dado la definición científica de éste, pués desde el colegio nos han enseñado las características de hojas perennes y caducas, los tipos de bosques y la climatología en la que habitan, pero hasta dar clases de filosofía nadie me había planteado la posibilidad de que no todo tiene que ser tal y como nosotros lo vemos a diario y de que nuestra vida sigue en relación directa con la naturaleza, así como cientos de preguntas que quizás, debido al ajetreo diario y las incontables asignaturas en las que nunca te piden tu opinión o sentimientos, no me paraba mucho a reflexionar.

En este momento, es a mí a la que también me gustaría cuestionar algo… ¿tiene nuestra mente la capacidad necesaria para comprender en realidad qué es un árbol? ¿de verdad algún día alcanzaremos la sabiduría completa que la ciencia persigue y el por qué de nuestra existencia en la que no tenemos nada preestablecido? ¿por qué tenemos que ser nosotros los únicos dotados de inteligencia?… ¿y si todo lo que nos rodea tiene una inteligencia, poder o sentido que nos supera un millón de veces pero los humanos estamos diseñados especialmente para jamás captarlo y así vivir toda nuestra vida creyendo que estamos cerca de la cima cuando puede ser que sigamos estando en la más profunda de las caverna?

Rosa María López García

Cierra los ojos, respira hondo y deja volar tu imaginación.
Imagina un día de primavera, con un sol radiante, los colores de las flores, el verde de los árboles. Camina hacía el río, siéntate justo al lado de ese árbol, sí, ese tan alto que crea una gran sombra en sus pies, siente la brisa del aire y escucha el ruido del agua ¿se está bien verdad?

Pues ahora imagínate que eres ese gran árbol, ve hacia su tronco y cuélate dentro de él. Desde este momento eres como él, un árbol que ha comenzado su vida creciendo de una simple semilla bajo tierra, que con el tiempo ha plantado sus raíces y ha salido al exterior para vivir su vida, una vida sedentaria pero inquietante. Ese árbol que desde pequeño siempre ha soñado con llegar a lo más alto, que con el tiempo y a base de caídas su tronco se ha ido endureciendo, ya no es tan frágil como antes, ha aprendido a sobrevivir. Con esfuerzo ha ido encauzando su camino, estirando sus largas ramas, que después han dado su fruto.
Ese árbol, como todos, tiene sus días malos en los que es inundado por su propia sombra y que un pequeño soplo de aire hace que se derrumbe y se caigan todas sus hojas. Pero también tiene días buenos, de hecho la mayoría son así, en lo que sus hojas brillan más que nunca y sus ramas suben tan alto que se ven desde muy lejos.
Bueno, se acaba el tiempo, es hora de irse de este bonito lugar. Abre poco a poco los ojos, vuelve a la vida real y párate a pensar un minuto sobre este viaje.

Sin duda, somos ese tipo de árbol raro, cuya vida comienza con lo más insignificante, ese árbol que nunca para de crecer, que nunca deja de soñar.

Rocío Casado Gómez LA VIDA SIMPLE

La vida simple.

Ser humano, que le debes la vida y tú ciego y egoísta se la quitas… vida simple la de un árbol, pero valiosa como el más grande de los diamantes.

Árbol que te alzas majestuosamente, que te muestras silencioso, aunque no callas del todo porque cuentas tus historias a través del viento, por desgracia solo hay un ser que no quiere escucharte.

Árbol que agradeces a los que te dan la alegría de ese modo, agradeces a los cálidos rayos del sol, a los cantares de los pajarillos, a la frescura de la lluvia, al imponente o suave viento que mece tus ramas y hojas, a la nobleza de la tierra que te provee de vida y a la cual ayudas a mantenerse.

Árbol, vida generosa eres , aunque de alma solitaria, tú que no te quejas por el hecho de dar … das aire, das sombra, das hogar a las criaturas, das frutos , das bellas flores que adornan al mundo e incluso das tu propia vida para con el hombre.
Vida es la de un árbol… observar y ser testigo de la vida misma.

Afirmar la vida es magia.

María Corchero ¿QUÉ ES UN ÁRBOL?

Un profesor pregunta: “¿Qué es un árbol?”
Los alumnos se miran los unos a los otros, preguntándose cuál era la intención de la pregunta, como si no supiesen qué es un árbol. Al ver que nadie se atrevió a responder, les empieza a explicar:
-Todos podemos ver árboles a lo largo de nuestra vida, pero ¿Qué es lo que vemos? Estamos viendo un ser vivo, que al igual que tú puede sentir lo que le haces, como arrancarle hojas, cortarle ramas, dejar que tus mascotas hagan sus necesidades encima, y hasta podemos hacer que pase frio quitándole su ropa. Al igual que está vivo, alberga vida, es decir, deja que vivan en él las ardillas, los pájaros, los búhos y otros animales…Un árbol es su hogar, donde tienen sus familias. ¿Son todos los árboles iguales? No, porque no es igual el árbol que vive en el parque que el que vive en un bosque, apartado del ser humano y de su contaminación. También es aquel que nunca te echa nada en cara, a pesar de todo lo que le hacemos, es el que te escucha aunque no le importen tus problemas, el que mejor guarda tus secretos, el que solo cuenta lo que tú quieres que cuente, el que te despierta por las mañanas y te dice si hace frio o corre el viento para que no enfermes. Es aquel que te ve disfrutar, jugar, reír, llorar, cantar, luchar, el que te ve vivir, a ti y a los tuyos… Un árbol te da el papel y también limpia ese aire que está “un poco sucio” para que puedas respirar mejor; no hay que olvidar que es el que te da de comer sus ricos frutos, el que te calienta cuando hace frio, el que te da armarios, las mesas y sillas que utilizas diariamente…- De repente una alumna le interrumpe:
- Maestro, pero ¿un árbol no es una planta perenne, de tronco leñoso que se ramifica a cierta altura del suelo …?
Una ráfaga de viento hizo sonar las hojas del gran árbol del patio. Entonces fue cuando la alumna entendió lo que su profesor les quería decir.

Luci Bortosel

Un árbol… ¿Por dónde empezamos hablar de él? Brota desde lo oscuro buscando la luz, pero simultáneamente sigue bajando en las oscuridades de la tierra buscando nutrientes. Funda sus bases para no caerse al primer viento, da frutos para enriquecer nuestros apetitos y colorear el paisaje.
Dios en la biblia dice: “El árbol, aunque lo corten, aún tiene la esperanza de volver a retoñar, de que no falten sus renuevos. Aunque la tierra envejezca su raíz y muera su tronco en el polvo, al percibir agua reverdecerá y hará copa como una planta nueva”.

Como dice Platón, nosotros vemos los árboles, pero nuestra razón no completa la definición verdadera tal y como el filósofo lo afirma.

¿Qué aportamos nosotros a la naturaleza?...VIDA… pero si una secuoya de california tiene 3000 años, un pino de Colorado hasta 3500, …nosotros vivimos máximo 100 y poco más y encima vivimos destruyéndolo todo.
Los árboles no son mudos, se comunican entre ellos, poniéndose en guardia para acrecentar substancias incomestibles de sus hojas para que los animales herbívoros no les destruyan.

Se han inventado unos sistemas de agarre de sus semillas, para que el pelo o la lana o el viento trasladen sus semillas, que son sus hijos.
Nuestra mente construye la realidad, ordenando en el cerebro los reflejos de luz, dando lugar a la imagen que la asociamos con la palabra ‘’árbol’’ así como Kant lo menciona.

Pero los límites de nuestros conocimientos son los límites de nuestra experiencia, las leyes de la naturaleza las elaboramos tal y como nuestros sentidos nos permiten (Kant). Así el biólogo establece sus definiciones científicas y el poeta deja fluir sus versos.
Queremos hablar con los extraterrestres, ¡pero si no sabemos hablar ni con un árbol!, si es que desde que nacemos, estamos en cunas, después en camas, guarderías, escuelas, institutos, empresas (fabricas, talleres, oficinas…) hasta que ya no somos aptos ni para movernos y nos jubilamos y permanecemos toda la vida encerrados en una burbuja que nos aparta de la naturaleza que es la que nos guía para ir hacia la belleza interior y conocer la magia. ¿Sabías que abrazando un árbol intercambias energías, y te hará sentir mejor?

Somos tan pequeños y tontos que no conocemos ni siquiera un árbol y para rematar, sabemos que vamos a morir y no hacemos nada para cambiarlo.

Lorena Pichardo MI ÁRBOL... MI VIDA

A lo largo de la vida nos encontramos a diario con muchos árboles, árboles que no nos damos cuenta pero que tienen sentimientos, son seres vivos.
En mi árbol para empezar están las raíces y a continuación están las ramas grandes y pequeñas, hojas nuevas y también secas, frutos que nacen y se caen y otros que se quedan ahí un largo tiempo.
En la vida, una persona, desde que nace, empieza desde las raíces los momentos mas importante de tu vida son las raíces más gruesas y las mas finas son los momentos un poco mas insignificantes en la vida. Existen también las personas, esas hojas y frutos del árbol, unas duran menos, tienen su vida y deciden por lo tanto caerse de ese árbol y empezar a crecer por otra parte pero hay otras que no, esas otras deciden estar ahí hasta que ese árbol se vuelva centenario en todos sus momentos, en invierno y otoño, con el frío, en verano con el calor y en primavera con su época de florecer.
Ya cuando el árbol se vuelve cada vez mas viejo y mira hacia abajo, y ve quien de verdad formaba parte de su enorme tronco, a pesar de las grietas que se le formen, y también de los destrozos que le hacen los humanos, esas hojas, ramas y frutos que le han dado forma, van a seguir creciendo con él.
Así es mi vida, mi árbol.

Laura Boza Perdigones EL ÁRBOL HUMANO

Me lleno de vida al verlo cada mañana, a simple vista no se aprecia pero cada día crece un poco más, se hace un poco más viejo, aún así sigue dejando que el viento mueva sus ramas, se hace más bello con la edad y es un libro lleno de confidencias, cada día ve pasar por sus raíces a centenares de personas, ve como van creciendo ellos también, algunos colocados en una posición privilegiada observan el primer beso de unos jóvenes adolescentes que encuentran su primer amor, otros, con menos suerte, aguantan día tras día el humo de una contaminación que los mata lentamente. Y es que día tras día los observamos sin darnos cuenta que cada árbol esconde un secreto, que por cada una de esas ramas hay una historia y que si las hojas hablaran seguramente nos ayudarían a concebir la vida desde otro punto de vista.

Laura Cebrino Díaz

Raíces, tronco, ramas, hojas… todo esto compone lo que llamamos árbol, aunque para mí es más bien tranquilidad, aprender a respirar, ese viejo árbol que busco cuando quiero sentir el entorno natural de mi ser, para sentarme ante él y ver cómo son las cosas reales que aún perduran con el tiempo sobreviviendo, quizás, a los ataques químicos humanos.

Parece mentira que la prisa nos haya hecho creer que somos víctimas de una humanización constante, que pensemos que somos afortunados por poder llegar a tiempo a todas las citas que tenemos, a las reuniones, a recoger a los niños, ir a comprar o simplemente sacar tiempo para ir a la peluquería; sí, eso forma parte indiscutiblemente de nuestros días, nuestra vida, pero olvidamos llenar nuestro interior y a veces, incluso olvidamos que hay alguien más que puede aportar a nuestra vida una visión nueva y renovada simplemente haciéndonos cerrar los ojos y escuchar sus susurros, ese alguien tan misterioso y especial se llama árbol.

Éste, ha sido el único que ha sentido todos esos cambios climáticos que los científicos cuentan, todas las guerras entre países y para no irnos muy lejos, su tala y uso para beneficio humano, y es por eso que puede llevar en su interior tantas experiencias y tanta vida, que puede ser ese ser mágico que nos llene de paz, con su sombra, su olor, su ruidoso silencio.

Un árbol, es en realidad ese esquema de la vida: comienza con sus bases asentadas, las raíces, esas en las que te forman en la infancia; el tronco, que es el desarrollo, la forma en la que dispones tu coraza según tu seguridad, y esas ramas, que son la sociedad a la que te enfrentas y donde siempre te encuentras. Tendrás que recorrer el laberinto de ramas y al fin contribuir con todos a esa arboleda, como ésta que alimenta el sol y que nos alimenta a nosotros.